La hiperhidrosis y la sudoración excesiva
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¿Suda en exceso?

Fuente: Redacción Buena Vida, Prensa Libre

La hiperhidrosis llega a afectar la calidad de vida de las personas, pero hay efectivos tratamientos.

Antes de saludar, Daniel* acostumbra limpiarse la mano. Evita también quitarse la chaqueta durante el día para que no se noten las manchas de sudor en las axilas. A los 20 años, es un joven que lleva una vida normal y, como la mayoría, se preocupa de su imagen. Daniel padece hiperhidrosis severa (sudoración excesiva).

Daniel ya ha buscado opciones para tratar su problema que, como él dice, le afecta su autoestima y confianza. En casa acumuló una colección de desodorantes, y soluciones como el bótox y otras, tampoco le funcionaron.

Cuando el sudor es excesivo se habla de un problema de hiperhidrosis.

Las palmas de las manos, los pies, axilas, cara o cabeza son los puntos donde se padece este mal. No se le relaciona con un estado nervioso. Sudar en exceso, no importando las circunstancias, se relaciona con un sobre-estímulo del sistema nervioso simpático. Se trata de un desorden dermatológico-neurológico que se desarrolla durante la niñez y adolescencia, afirma el cirujano laparoscópico Stuardo Fong y añade que la cirugía laparoscópica es una de las mejores soluciones para corregir este problema.

La cirugía consiste en cortar el nervio simpático, el cual regula la sudoración en manos, axilas y cara. La operación tarda de 30 a 45 minutos y únicamente se debe permanecer alrededor de 24 horas en el hospital después del procedimiento. La recuperación completa toma de dos a tres días, indica el especialista.

Este problema puede llegar a ser muy molesto. Aparte de manchar la ropa, la zona puede desprender un olor fétido causado por las bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada. De manera que las personas terminan por evitar el contacto físico y en el largo plazo, conduce a problemas de personalidad y aislamiento social.

El diagnóstico y tratamiento toma en cuenta varios factores, donde se evalúa el grado de afectación para el paciente (de I a IV) y el impacto que causa en su vida. Cuando la sudoración (grado IV) ya no es tolerable e interfiere continuamente con la vida del paciente, la solución más recomendable es la cirugía.

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