¿Suda en exceso?
octubre 24, 2017

“Sentí que volví a nacer”

María José Turton

  • De alcanzar un peso máximo de 248 libras, bajó hasta las 158 lbs, gracias a una operación para extirpar el 80% de su estómago por medio de una cirugía de manga gástrica. Turton revela cómo cambió su vida después de esta operación.

Cuando era pequeña, María José padeció asma. El consumo excesivo de esteroides y aceite de hígado de bacalao para controlar la enfermedad, sumado a la herencia familiar, la llevaron al sobrepeso desde los cinco años.  Su madre trató de controlar la dieta durante la etapa escolar, pero las cosas se complicaron cuando creció.     

Llegar a la vida adulta, cambios en su estilo de vida y un desorden en su alimentación, fue lo que la llevó a ganar un peso excesivo. “Fue en la etapa de los 20 a los 27 años cuando engordé y llegué a pesar hasta 248 libras”, recuerda Turton.

Aparte de sentirse mal con su imagen, su salud comenzó a pasar la factura. Tenía problemas de presión alta, cansancio, palpitaciones y a punto de padecer diabetes. Todos estos malestares detonaron en un cuadro de ataques de pánico que la llevaron a consultar con el psiquiatra. Atravesó por un proceso de terapia de unos tres años, donde el especialista le recomendó, finalmente, que era preciso abordar el problema de obesidad para sanar su salud mental. “Fue gracias a él que busqué ayuda para bajar de peso”, dice.

A los 28 años, María José se decide por una operación de manga gástrica, que implicaba reducir el tamaño de su estómago en un 80%.

La consulta médica con el doctor Stuardo Fong le dio la confianza que necesitaba para ponerse en sus manos. “Me gustó su trato, sabía lo que decía y también supo contarme con detalles en qué consistía esta intervención con todos sus riesgos”.

Mi estómago quedó muy pequeño

El gran día de la operación fue el 13 de mayo de 2014.  Recuerda que no estaba nerviosa, a pesar de que sabía que se sometía a la primera intervención de su vida, de dos horas aproximadas. “Sentí que ese día volví a nacer”, afirma.

Ciertamente, la recuperación no fue fácil, especialmente en las primeras horas, pero la actitud positiva y la confianza en el procedimiento ayudó a María José a recuperarse rápidamente. Pasó dos días en el hospital y a los 12 días ya estaba de vuelta en su trabajo.

El proceso requirió de una serie de exámenes previos y postoperatorios, así como varios medicamentos varios meses después. Pero lo más complejo fue aprender a comer de nuevo, pues su estómago quedó similar en tamaño al de un niño.

“Salí tomando una onza de agua por sorbos”, dice. “No podía tragar y tuve que llevar una dieta líquida durante mes y medio, tiempo en el cual el estómago aprende de nuevo el proceso de digestión. Tenía que comer cada dos o tres horas”. Las sopas y los suplementos alimenticios fueron parte de su menú. Si se excedía en cantidades, su cuerpo lo devolvía. 

El procedimiento eliminó durante un tiempo la sensación de hambre, pues con el corte de esta cantidad de estómago también se eliminó la parte productora de la hormona del apetito, la cual indica, se regenera con el tiempo. Fue así como llegó a pesar 158 libras.  

Una persona diferente

Tres años después de esta operación, la vida de María José cambió notablemente. Su salud ha mejorado, – eliminó el ronquido- y se siente más a gusto con su imagen. Se casó, aprendió a comer más sano y a ejercitarse. Comer en grandes cantidades, quedó en el olvido.

Si le preguntaran si se volvería a hacer la operación, “lo haría con los ojos cerrados”. Hoy su sueño cercano es quedar embarazada para formar una familia.

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